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MANIFIESTO DE LA ASOCIACIÓN DE FAMILIAS Y MUJERES DEL MEDIO RURAL (AFAMMER). PDF Imprimir E-mail

    

  En esta fecha tan significativa para las mujeres en todo el mundo y, por tanto, para los más de 5 millones de  mujeres rurales que vivimos en los pueblos de España, desde la Asociación de Familias y Mujeres del Medio Rural (AFAMMER) queremos aprovechar esta importante conmemoración para destacar, una vez más, el importante papel que jugamos las mujeres en la sociedad rural, máxime en tiempos de crisis como los que vivimos.

 

Tradicionalmente, las mujeres hemos sido siempre las mejores administradoras de la economía familiar. Lo demostramos día a día pero mucho más en momentos como éste en el que la crisis económica se suma a la grave crisis de la ganadería y de la agricultura y que nos obliga a hacer auténticas filigranas para que la familia llegue a fin de mes con las cada vez más menguadas rentas que percibimos.

 

La crisis económica se ha sumado al resto de los obstáculos a los que nos enfrentamos las mujeres rurales españolas.

 

Porque hoy, desgraciadamente, seguimos hablando de discriminación laboral porque, si bien es cierto que el desempleo está afectando más a hombres que a mujeres también es verdad que las mujeres somos las que ponemos rostro al trabajo en precario.

 

Porque hoy, seguimos sufriendo discriminación salarial (con un salario entre un 20 y un 30% menor que el de los hombres) y hoy continuamos siendo víctimas de los malos tratos: 45 mujeres habían perdido la vida en 2009 hasta el pasado 5 de octubre.

 

Porque hoy, lamentablemente, un invisible e infranqueable techo de cristal nos sigue alejando de la toma de decisiones.

 

Porque hoy, las mujeres tenemos que seguir eligiendo entre trabajar o ser madres ante las dificultades para poder conciliar nuestra vida laboral, familiar y personal.

 

Y porque hoy, más que nunca, es necesario recordar que las mujeres del medio rural somos víctimas de una doble discriminación: la de ser mujeres y la de vivir en un entorno con menos posibilidades.

 

Por ello, con motivo del 15 de octubre, Día Internacional de la Mujer Rural reclamamos:

 

ü       EMPLEO, FORMACIÓN Y NUEVAS TECNOLOGÍAS. Que las mujeres que quieran trabajar y/o formarse para acceder al mercado laboral puedan hacerlo porque el empleo es uno de los pilares fundamentales para alcanzar la independencia económica que les abre el camino de la Igualdad, para lo cual también son imprescindibles las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación.

 

ü       CONCILIACIÓN. Guarderías, centros de día y residencias para mayores son  recursos necesarios para que la combinación de trabajar y ser mujer no sea cada día un milagro, especialmente en el medio rural, carente en muchos casos de estos servicios.

 

ü       TOMA DE DECISIÓN. Las mujeres del medio rural jugamos un papel fundamental en la sociedad que no está suficientemente representado en los órganos donde se toman las decisiones. Es preciso reconocer ese papel con una mayor presencia de las mujeres en la política local, en los grupos de desarrollo rural y en los consejos rectores de las cooperativas.

 

ü       MENOS VIOLENCIA DE GÉNERO. Las mujeres rurales sufren más en silencio la violencia de género que las mujeres del mundo urbano y tienen mayores dificultades a la hora de acceder a los recursos policiales y sociales que les permitan salir de ese círculo. Por eso pedimos la ampliación y una mayor cercanía de estos recursos y servicios.

 

ü       MAYOR RECONOCIMIENTO. El papel de la mujer para la supervivencia de nuestros pueblos es fundamental. Sin las mujeres, el medio rural se masculiniza y envejece, despoblándose poco a poco y llevando a la desaparición a muchos pueblos. Por ello es necesario un mayor reconocimiento de este papel desde las Administraciones, potenciando la puesta en marcha de las infraestructuras y servicios que permitan a las mujeres permanecer en sus pueblos de origen, evitando su emigración a las ciudades, y contribuir así a la conservación poblacional de nuestros pueblos.